El entrenador que todos llevamos dentro.

En muchas ocasiones escuchamos aquello de “somos un equipo”, pero en muy pocas ocasiones lo sentimos como algo real. Una empresa en la que sus miembros actúan sin coordinación y en la que la comunicación es deficiente, se convierte en un equipo apático, incapaz de ganar partidos.

Sin coordinación no vale el esfuerzo.

Los esfuerzos individuales quedan anulados por la descoordinación grupal, esto supone una pérdida de ritmo y un conflicto que tendremos que solucionar rápidamente.

Si un profesional pone toda su voluntad en realizar un trabajo, pero los demás no le ayudan, bajando a defender o tapando las carencias y huecos con una buena coordinación, sus esfuerzos no servirán de nada y caerá en la desmotivación y bajo rendimiento.

Cada uno en su puesto.

Lo más lógico sería colocar a cada profesional en la función que mejor desempeñe. Esto no es siempre posible, debido a lesiones, falta de presupuesto o simplemente estrategia. En ese momento es cuando esa persona no se debe sentir desubicada, necesitará esforzarse más y mejor, pero también pedir ayuda y tener la certeza de que los demás compañeros colaborarán con él en todo lo posible porque también le necesitan.

Si en un equipo alguien ignora las órdenes de coordinación, terminará afectando al conjunto, no pudiendo olvidar que el ritmo y la estrategia siempre es marcada por el entrenador.

Cuenta más el trabajo en equipo que la fuerza bruta.

De nada nos sirve poner nuestro empeño en cada jugada si el resto del equipo no colabora. Es mucho más valiosa una jugada coordinada, que acciones individuales distribuidas de manera desigual.

El conflicto nunca en el campo.

Antes de empezar debe ser bueno realizar un debate sobre el rival, sistema de juego, importancia del partido…, pero en el campo el equipo debe concentrarse en jugar y en las órdenes del entrenador. Los conflictos rompen la coordinación, ensucian la comunicación y afectan al equipo. “Los trapos sucios se lavan en el vestuario”, todo debe arreglarse en el momento más adecuado para todos.

Nos basamos en liderazgo.

Es imprescindible un liderazgo claro y un equipo de trabajo consciente de su papel: algunos se encargan de defender y otros de dar ese último pase genial que facilita las cosas al compañero que ha corrido toda la banda, si esto no está claro, terminaremos perdiendo el partido.Cuando hablamos de coordinación y comunicación, hablamos de dos términos que siempre deberían ser entendidos como uno solo. No pueden existir de manera independiente en una organización y son los principales motores del éxito y de la formación de buenos equipos de trabajo.

José Antonio Lorenzo Pasero.

Jefe de Producción de Indafer.

Categoría: Procesos y métodos
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