LAS GOTERAS. PARTE 2: LOS CLIENTES APROVECHADOS

Después de diez años de profesión, puedo decir que he recibido unos cuantos avisos de personas con problemas de “goteras”. He aquí los casos más comunes:

1.  En las edificaciones residenciales, es decir, el propietario de la típica vivienda en la que el típico constructor le ha ejecutado la típica cubierta que cuando visitas te realizas la típica de pregunta de cómo es posible que Alemania no nos haya intervenido aún….el cliente es del perfil “quemado”: todo le huele a chamusquina, porque todo el mundo ha intentado abusar de él (seguramente ya habrán pasado un par de falsos profetas, leer http://www.indafer.com/lacasaporeltejado/2012/02/las-goteras-parte-1-los-falsos-profetas/). La solución no suele ser viable (porque directamente lo único que puede solucionar los problemas es levantarlo todo y hacerlo nuevo). Este señor o señora, estará seguramente predispuesto a agarrarse a otro falso profeta, a no ser que el arreglo sea muy concreto y el importe sea más o menos asumible.

2.  En las naves industriales, tenemos dos casos bastante comunes, el particular con una pequeña/mediana instalación en el que tiene un problema de falta de mantenimiento y/o caducidad de los materiales de cobertura empleados. Generalmente se tratan de canalones o tornillería con la junta en mal estado. Las soluciones que los falsos profetas (de nuevo están aquí) proponen es la típica telita asfáltica (ojo, de aluminio, y de origen americano o alemán). Por cierto, aviso a navegantes, en las cubiertas metálicas (panel sándwich, chapa perfilada) LA RESOLUCIÓN DE ENCUENTROS CON LÁMINA ASFÁLTICA NO VALE, sencillamente porque no cumple ninguna normativa.

Otro perfil, menos habitual, es el particular con una gran instalación industrial. Aquí empieza a aparecer el “listillo” que te invita a que le ofertes el arreglo de unos “pequeños problemitas de agua que tiene” a cambio de los cientos de miles de metros que hace todos los años. Qué suerte haberle conocido, pienso yo… ¿Y por qué no llama usted al que le ha hecho la cubierta? No…. Es que me lo hizo una constructora, que claro, fíjate qué tal y qué cual……Esta conversación la va teniendo uno en el camino de acceso a la cubierta, porque cuando accede a la misma, poco menos que se siente avergonzado de la competencia (de nuevo me pregunto cómo es posible que Alemania no nos haya intervenido aún). Se trata de una cubierta directamente que no cumple ni una sola normativa vigente, con las peores calidades posibles y con los acabados propios de una película de terror. Obviamente, el cliente “listillo” es un mandado, ingeniero, más bien poco ingenioso, que tiene orden (jamás reconocida) de colocarle el muerto al primer pardillo que acepte, con la perita en dulce de los cientos de miles de metros que hacen todos los años (los hay que hacen más metros que se montan en España, ¡qué cosas!)

Caso aparte, merece mención especial, categoría “esto si no lo veo no lo creo” al señor/a con cubierta de fibrocemento de unos 50 años de antigüedad y con tantos boquetes en la uralita que uno no se puede llegar a imaginar cómo se las arreglan cuando llueve para evitar salir en el programa de “Callejeros”. Lo más increíble de todo, es que te hacen responsable de que su maquinaria se dañe con los trabajos que realices (como si ahora cuando llueve la maquinaria saliera a escondidas por la puerta de atrás y se pusiera bajo cobijo en la marquesina de entrada del vecino), además de presumir diciendo, “ésta cubierta tiene 50 años, a ver si cuando tu cubierta tenga estos años está como ésta”, que te dan ganas de decirle: “si es como ésta firmo ahora mismo” y lo mejor de todo, “no quiero ni una sola gotera cuando estéis realizando los trabajos”. Yo pienso que esta gente dice estas cosas, porque hay gente que le dirá que sí, ¿o no?

3.  Y dejo para el final el plato fuerte de la jornada: las grandes instalaciones comerciales. ¿Alguno de vosotros conoce un solo centro comercial que no tenga problemas de goteras?, ¿creéis que se trata de una casualidad?, me temo que no, ya que en este tipo de instalaciones se da la mezcla perfecta para la realización de la peor de las cubiertas, esto es: El proyecto es realizado por una ingeniería, que está más preocupada por resolver las comisiones de los fabricantes que prescriben sus productos que por controlar la ejecución de obra. El promotor saca a subasta la adjudicación de la obra a grandes constructoras, que presumiendo de calidad, servicio, atención y marketing les encargan los trabajos con un precio directamente imposible de defender. Estas constructoras en realidad son gestores de obra, comisionistas, intermediarios, que imponen sus condiciones, por cierto ilegales, a los ejecutores de las partidas en concreto, y cuál es su argumento de compra, fácil, el más barato (por cierto, me pregunto si esto se lo dicen a su cliente). Pues bien, cubierta mal definida más propiedad con el único interés de defender el precio más bajo, más  constructora concentrada en defender lo indefendible igual a instalador con baja capacidad técnica (que suelen ser las empresas más grandes de cubiertas de España) que a su vez subcontrata los trabajos al artista de turno. Resultado, un desastre insostenible.

Os puedo asegurar que en estos años he recibido unas cuantas llamadas de gerentes de grandes instalaciones comerciales, y me parece sencillamente alucinante que aún encuentren a alguien que quiera trabajar con ellos. Es increíble que te llamen para que les pases precio de mantenimiento de cubiertas y que no quieran que visites su cubierta para realizar una inspección técnica. Al que consigues convencer, cuando constatas la evidencia del horror realizado, directamente, en tu cara misma e incluso con el suelo lleno de cubos, te dicen que ellos no tienen goteras, que sólo se trata de problemas puntuales. Es increíble que te pretendan negociar el precio de la mano de obra y que les dé absolutamente igual lo que hagas arriba, pero que les des garantías de que no van a tener goteras.

Con estos dos artículos sobre las goteras no he pretendido realizar una crítica de nadie en concreto, más bien una parodia de lo que os puedo asegurar que es el día a día de una empresa especialista en trabajar en lo más alto, justo allí donde nunca accedemos y donde casi nunca nos preguntamos qué es lo que pasa para que cuando llueva no pase nada.

Sólo he pretendido hacer ver que cuando no estamos a cobijo, porque lo que pensábamos que debería funcionar no funciona, deberíamos aplicar el sentido común para entender que los milagros sólo los hace Dios y me temo, que nadie le ha visto.

Sólo pido, que igual que profesionalizamos todo lo que hacemos continuamente, el taller de coches, la gran cadena de tienda deportiva, el centro de ocio, el fabricante de molinos de viento, el fabricante de aviones de última generación…. También se debería aplicar esa lógica en las cubiertas de los edificios que les dan cobijo. No porque no se vean las cosas, son menos importantes.

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2 comentarios
  1. Alejandro González dice:

    Al final, parece que lo que más le importa al cliente, sabiendo que tiene que resolver su problema, es ponerse una venda en los ojos y gastarse poco, lo que importa es el dinero. Pero no piensa que lo más probable es que tenga gastarse muchas veces poco dinero, por ser soluciones que no van a resolver su problema. ¿No sería mejor buscar una solución óptima, que garantice la resolución de los problemas de la cubierta, aunque sea más costosa?

  2. Cuánta verdad en estas palabras!!. Me he reido a gusto leyendo pues cuando te encuentras estas cosas lo que dan ganas es de llorar. La realidad es que no se da la importancia que tiene a la impermeabilización hasta que no hay un problema importante o nos toca la gotera en nuestra cabeza. Pero esa concienciación debería nacer en los prescriptores, desde el mismo proyecto. Definirlo bien y hacer que se cumpla, sin aceptar las alternativas de última hora de los falsos profetas.
    Seguir así !!

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