¿Qué garantía deben ofrecer las empresas de cubiertas?

Una de las dudas que con frecuencia nos plantean nuestros clientes es qué garantía de los trabajos realizados en cubierta podemos ofrecer. Para dar respuesta a esta cuestión podemos ofrecer varias alternativas:

A nivel legal existe un Código Técnico de la Edificación y una Ley del Consumidor que ponen un plazo de garantía en los trabajos y los instrumentos disponibles para reclamarla.

Por otra parte, cierto tipo de clientes, especialmente empresas constructoras, ponen además precio a esa garantía mediante retenciones en las facturas emitidas por el montador con la promesa de que serán devueltas en el momento determinado por ellas.

Otra opción más es prometer al cliente que cuando aparezca alguna deficiencia acudiremos a resolverlo a la mayor brevedad posible, ofreciendo nuestra palabra de honor como validez.

No nos vamos a centrar en ninguna de las tres, ya que entendemos  que la primera debe ser el marco legal de obligado cumplimiento y comunicado para que sea conocido por ambas partes porque si se tiene que recurrir a las leyes significa que algo ha ido muy mal en pasos anteriores.

El segundo tipo de garantía es en muchos casos rechazable porque pone de manifiesto las malas prácticas realizadas en el sector, bien sea imputadas a los que se desentienden de los problemas cuando han cobrado y a los que, por otra parte, se aprovechan de su posición para poner condiciones extremas en los contratos y si pueden, quedarse con dinero que no es suyo.

El tercer tipo apela directamente a la confianza, el cual es un concepto que en muchos casos no da a lugar porque no hemos tenido el contacto suficiente para generarla.

Por tanto hoy queremos centrarnos y apostar por otra vía, que como venimos indicando en otras entradas de este blog, se basa en el asesoramiento personalizado a cada cubierta en la fase de presupuesto.

No es nuestra intención vender la idea de que con sólo asesoramiento se solucionan todos los problemas que puedan surgir en los trabajos, pero debemos estar de acuerdo en que si a la hora de ofertar una cubierta tenemos en cuenta aspectos tales como el estudio de  cómo está concebida dicha cubierta, el material adecuado, la cualificación del personal que se necesita, el plazo necesario y el tipo de mantenimiento que se va a requerir, y los trasladamos a nuestra propuesta de actuación, será mucho menos probable que tengamos que recurrir unos meses después al marco legal y mucho menos a discutir la devolución de unas retenciones o el concepto de confianza.

Generalmente en la etapa de decisión de qué propuesta de actuación sobre su cubierta es la mejor, el cliente se basa fundamentalmente en el precio. Y aunque es cierto que la diferencia entre muchos presupuestos iguales radica ahí, nuestra obligación como profesionales es incluir una propuesta competitiva y eficaz, y además ser capaces de llevarla a cabo.

Por tanto, puestos a intentar ofrecer la mejor garantía a nuestros clientes pensamos que el asesoramiento y planificación deberían ser el hilo conductor y los valores que den sentido a leyes, acuerdos contractuales y la confianza generada.

 

Antonio Bautista

Gerente de INDAFER

Categoría: Procesos y métodos
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