El niño mimado.

Ya he comentado en alguna ocasión, la infinidad de obras que he tenido la oportunidad de ejecutar de una manera u otra, pero ahora me quiero centrar en dos de ellas en particular.

– Iveco (Madrid):

70.000 m² de retirada de fibrocemento.

70.000 m² de instalación de cubierta de chapa con aislamiento.

70.000 m² de instalación de falso techo de chapa.

20.000 m² de retirada de vidrio.

20.000 m² de instalación de policarbonato.

20.000 m² de instalación de canalón doble, remates, sustitución de bajantes, instalación de pasarelas de tramex, etc…

 

– Centro de convenciones en Berkane (Marruecos):

1.200 m² de instalación de cubierta de chapa con aislamiento.

1.200 m² de instalación de bandeja de aluminio en cubierta.

Todas las obras generan dificultades, que conllevan grandes  esfuerzos, que van pasando como anécdotas normales del día a día; pero si a todo eso se le suma que los trabajos deban solaparse día y noche sin afectar a la producción de la fabrica (96 camiones terminados diarios) y teniendo a dos sindicatos siempre encima, dispuestos a parar una línea de producción en cualquier momento, os aseguro que es complicado.

En Berkane, el cliente no sabía lo que quería, pero sí lo que no quería, y después de proponerle una solución de bandejas alemanas, esta empresa nos comunicó que era imposible su montaje y que sólo nos podrían suministrar el material, aún así, seguimos adelante.

Gracias a la visión de  una persona que no solamente creyó, sino que nos convenció a los demás de ello; al esfuerzo de profesionales de la casa que hicieron su trabajo ejemplarmente, con pocos medios.  Sufriendo heridas físicas y  también descalificaciones,  muchos malos ratos, sin olvidarme de los que se quedaron aquí;  que a pesar de estar mermados,  cargaron con el peso de las obras restantes intentando que nada se notara.

El trabajo de los compañeros era el difícil; de los que no sólo se dedicaban a contratar, sino que medían las nuevas obras y además estaban pendientes de su ejecución; de los que se ocupaban de la documentación, que tenían que sacrificar su tiempo libre, pues esto les ocupaba casi todo el día y tenían que seguir desempeñando sus funciones habituales.

Gracias  a la comprensión de los familiares, pues iban para 14 días y estaban casi un mes.  Reuniones a deshora, fines de semana, incluso cumpleaños y eventos en los que aprovechábamos para hablar de lo mismo dejándolos un poco al margen; y a las personas que han intentado que todo pareciera que seguía igual para que la gente pudiera centrar sus esfuerzos en esas dos obras.

Aun así, hay personas que cuando ven la obra acabada, me miran pensando que yo he tenido algo que ver; supongo que eso no será sinceridad, pero sí denota una humildad y una modestia ejemplares.

Pasados los malos ratos, sólo me queda por decir dos cosas:

1.- Gracias por vuestro ánimo, capacidad, esfuerzo, cordura y sacrificio.

2.- Jefe, ve a por la obra, que tu imaginación y tus fuerzas te lleven.

Estamos preparados.

 

 

Categoría: Procesos y métodos
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