Auditoria de Eficiencia Energética.

El objeto de la Auditoria de Eficiencia Energética se basa en aplicar el criterio de la sostenibilidad a la ingeniería de la edificación, mediante una reducción del consumo energético del sector o una mejor eficiencia  energética de los edificios. Es imprescindible la realización de estudios que ayuden a minimizar los  costes energéticos asociados al uso del edificio.

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Según el “Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificio” A partir del 1 de junio de 2013 cada vivienda en venta o alquiler tendrá que conocer su eficiencia energética, siendo por tanto una obligación legal que todos los edificios existentes, cuando sean objeto de contrato de compraventa o de arrendamiento, el disponer de un certificado de eficiencia energética.

Una auditoría energética es una descripción y análisis de los flujos de energía de un edificio con el objetivo de comprender la energía dinámica de su sistema y de determinar posibles puntos de mejora y de ahorro energético en el mismo, manteniendo siempre o mejorando su confort ambiental.

La auditoria energética será el estudio de partida para la determinación de los servicios de ahorro energético a desarrollar. Esta auditoria será esencial para determinar las oportunidades de reducción de consumos energéticos y las garantías de ahorro que serán propuestos.

Los trabajos de auditoría energética requieren el desarrollo de mediciones in situ durante, al menos, dos días, de los principales parámetros energéticos del edificio, así como el análisis de diferente documentación de partida. Los resultados de la auditoría se plasman en un informa final que normalmente incluye la siguiente información:

Descripción del edificio y las instalaciones.

  • Evaluación de los consumos de energía.
  • Identificación de puntos de mejora.
  • Propuesta de mejoras energéticas:
    • Estimación del ahorro energético.
    • Estimación del ahorro económico.
    • Cuantificación de inversiones.
    • Periodo de retorno de la inversión estimado.

La climatización consiste en crear unas condiciones de temperatura, humedad y limpieza del aire adecuadas para la comodidad dentro de los espacios habitados.

La comodidad térmica está sujeta a tres factores:

*El factor humano: la manera de vestir, el nivel de actividad y el tiempo durante el cual las personas permanecen en la misma situación, influye sobre la comodidad térmica.

*El espacio: la temperatura de radiación y la temperatura ambiental.

*El aire: influyen su temperatura, su velocidad y su humedad.

De los factores anteriores, el factor humano puede ser muy variable, puesto que depende del gusto o actividad de las personas. Los otros factores pueden controlarse para ofrecer una sensación de bienestar mediante la climatización.

La climatización puede ser natural o artificial y tiene dos vertientes: la calefacción (calor) y la refrigeración (frío). En ambas vertientes existen numerosas medidas que se pueden implantar para mejorar la eficiencia energética de climatización relativas a generación, distribución, regulación y puntos de consumo.

Al margen de las medidas anteriores, es importante notar que la cantidad de calor o frío que se necesita para mantener un edificio a la temperatura de confort depende, en buena medida, de su nivel de aislamiento térmico. Una vivienda mal aislada necesita más energía: en invierno se enfría rápidamente y puede tener condensaciones en el interior; y en verano se calienta más y en menos tiempo.

El aislamiento exterior es fundamental a la hora de obtener un buen comportamiento energético del edificio, por lo que es importante partir de un buen diseño que incluya el aislamiento tanto de las paredes, como de las ventanas, el suelo y el tejado, de forma que se minimicen las pérdidas a través de los cerramientos.

Sin embargo, aunque la diferencia de temperatura más acusada se produce entre el exterior y el interior del edificio, también son necesarios los aislamientos en otras zonas contiguas a espacios no climatizados.

El aislamiento se debe considerar en las siguientes partes de un edificio:

 

  • Cubierta: es generalmente el elemento de mayor ganancia térmica por radiación solar. Por esa razón, los áticos son, por lo general, más fríos en invierno y más calurosos en verano.
  • Fachadas: hay que considerar la opción de disponer de alguna solución constructiva que permita crear una cámara de aire entre el material exterior de acabado y el cerramiento interior. De esta manera, se amortigua de manera considerable tanto la ganancia de calor en verano, como la pérdida de calor durante los meses de invierno. En este último caso, las pérdidas de calor se pueden reducir hasta la sexta parte mediante la aplicación de este aislamiento con pared hueca.

Con vistas al ahorro energético, también es importante considerar otros elementos como: ventanas y acristalamientos, marcos y molduras de puertas y ventanas, cajetines de persianas enrollables sin aislar, tuberías y conductos, chimeneas, etc.

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Sergio Herrera.

Ingeniero de Edificación.

 

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