Cuando no se está a la altura

LOS 7 ENANITOS

 

En las entradas de los últimos meses hemos tratado temas tan importantes a la hora de gestionar los trabajos tales como los procesos y agentes que intervienen, la planificación, el detalle, el análisis de los clientes, el enfoque comercial, el sistema productivo, las aspiración de convertirse en una marca o el sentido de equipo.

Todos ellos son asuntos que consideramos fundamentales para intentar conseguir la excelencia. Sin embargo, la mayoría de las empresas con frecuencia fallamos en alguno de ellos y, a veces, cuando el día a día se hace muy exigente, empezamos a jugar “al patadón” y fallamos en todos.

¿Qué se supone que debemos hacer cuando en medio de la vorágine del exceso de trabajo empezamos a acumular fallos motivados por la desorganización y pérdida de criterio?  ¿Cuál se supone que será el resultado final de todo eso?

Evidentemente son preguntas con respuestas muy subjetivas y seguramente ninguna válida del todo, pero puestos a teorizar, a la primera pregunta contestaría “encontrar en algún momento la calma necesaria para focalizar y separar los distintos problemas e intentar resolverlos uno a uno”. Y a la segunda pregunta contestaría que, aunque si eres bueno el trabajo acabará más o menos bien, en el caso que tengas un mínimo de autocrítica sentirás que “no has estado a la altura”.

No estar a la altura significa que los trabajos no han salido como habías planificado y que los compromisos adquiridos con el cliente y contigo mismo no se han cumplido. En algún momento del proceso has perdido el control y has fallado en los objetivos. Generalmente esto va asociado a una pérdida de tu imagen ante el cliente y en una menor o nula (en el mejor de los casos) rentabilidad. Es decir, que todo ese descontrol no te ha servido absolutamente para nada. Bueno, realmente para nada no. Te puede servir de algo. Para APRENDER.

Si al menos somos capaces de pedir disculpas, tomar buena nota de los fallos y, sobre todo, APLICAR ESE APRENDIZAJE podremos haber sacado algo positivo.

Lo que de veras es un error imperdonable para las empresas es no corregir fallos y hacerlos crónicos como parte de su proceso, diciéndose a sí mismas que no volverá a ocurrir pero olvidándose a los cinco minutos.

No estar a la altura ocasionalmente puede considerarse como parte del proceso. No estar a la altura permanentemente y justificarse siempre por ello es simplemente charlatanería.

 

Antonio Bautista

Gerente INDAFER

Categoría: Procesos y métodos
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