LAS GOTERAS. PARTE 3: LAS TERRAZAS

En la misma línea de parodia y/o exageración de una realidad que os aseguro que es palpable diariamente, mención especial merecen aquellos elementos constructivos que coronan en algunas de nuestras viviendas unifamiliares y sobre todo en la mayoría de los bloques de viviendas o edificios con zonas de uso común. LAS TERRAZAS.

Una terraza en realidad es una cubierta plana compuesta por los siguientes elementos:

  1. Un sistema de formación de pendientes: mediante un hormigón aligerado.
  2. Un sistema de impermeabilización: dependiendo de la antigüedad de la terraza puede ser una lámina asfáltica (lo más
    habitual),una lámina sintética de  PVC (lo más “moderno”) o una imprimación “in situ” mediante algún tipo de pintura y/o brea (en los casos más antiguos)
  3. Un aislamiento térmico: sobre todo en las terrazas de menos antigüedad.
  4. Un acabado final: generalmente un solado mediante baldosa tipo “catalán” o de mortero. Bien es cierto que algunas terrazas “más modernas” están acabadas con grava, pero no se deberían llamar terrazas porque se trata en realidad de un elemento NO TRANSITABLE, por lo que su tratamiento no ha de ser el mismo.

Supongo que es obvio, que la solución constructiva en caso de existir filtraciones sería trabajar sobre el sistema de impermeabilización existente, para lo cual suele ser inevitable levantar el solado existente. No es menos verdad, que si disponemos de “cota” suficiente, podemos realizar un nuevo sistema de impermeabilización sobre el acabado final existente, pero siempre volviendo a respetar todas las partes de las que una cubierta plana ha de estar compuesta, es decir, construir una cubierta totalmente nueva sobre la existente. Fácil, ¿no?

Pues bien, los falsos profetas (véase artículo LAS GOTERAS PARTE 1: LOS FALSOS PROFETAS http://www.indafer.com/lacasaporeltejado/2012/02/las-goteras-parte-1-los-falsos-profetas/), tienen multitud de arreglos propuestos, obviamente mucho más baratos, los cuales se suelen resumir en tres:

  1. APLICACIÓN DE PINTURA DE CLOROCAUCHO DIRECTAMENTE SOBRE EL SOLADO. Dejadme que os diga que me parece una vergüenza que aceptéis esta solución. La pintura de clorocaucho sólo vale para solucionar encuentros donde el agua que aparezca sea residual. No es duradera frente a los rayos ultravioleta. No funciona si no está armada con una fibra de poliéster y, sobre todo, el aspecto final que confiere a nuestra cubierta es asqueroso, porque parece de todo menos una superficie que se pueda pisar. Me parece lamentable que además soláis aceptar que os digan que cada equis años hay que volver a darle una mano de pintura, pero por Dios, ¿es que después de 10 años vais a estar pisando sobre veinte centímetros de pintura?
  2. APLICACIÓN DE PINTURA SOBRE LA LÁMINA IMPERMEABILIANTE EXISTENTE. Si lo de antes ya es lamentable, esto es para nota. En las cubiertas con grava, donde se puede acceder a la lámina impermeabilizante, aplican el colorocaucho directamente sobre la lámina. Esto cuando lo veo os aseguro que me da vergüenza ajena. Sobre una lámina impermeabilizante ya sea bituminosa, PVC, TPO o EPDM, no se puede realizar la aplicación de ninguna pintura para conferirla estanqueidad ya que NO FUNCIONA.
  3. LÁMINA ASFÁLTICA DE ALUMINIO GOFRADO. Los falsos profetas, suelen emplear este tipo de lámina para reforzar los encuentros en paramentos verticales o zonas donde parece que la filtración es más evidente (la típica grieta en el solado catalán). La explicación de que esto no vale es tan clara como la evidencia que indica la falta de profesionalidad de la persona que lo aplica, ya que se tratan de láminas mucho menos “duras” que las exigidas en la norma y por lo tanto más fáciles de aplicar. Esto denota que el que las aplica no es precisamente un profesional. Pero hay un dato más, si os vais a una gran superficie de venta de materiales de construcción, o al típico almacén, la -lámina bituminosa que os encontraréis será de este tipo, es decir, se trata de un elemento de bricolaje, un apaño, un parche, un arreglo para una chapuza, hablando en plata.

Si os estáis preguntando cuál es la solución para vuestro problema de filtraciones, dejadme que os ponga un ejemplo que creo que es bastante gráfico.

¿Dónde soléis ir cuando queréis compraros un coche?, generalmente a un concesionario autorizado, a un profesional que se dedique a la venta de coches, ¿no? Cuando entráis en el concesionario, no creo que directamente le abordéis al primero que os encontréis, “¡cuánto cuesta un coche!”, a que no. Generalmente os acercáis a un vendedor, y él os pregunta qué necesidades tenéis y poco a poco vais definiendo entre los dos el modelo que más se os ajusta a vuestro presupuesto.

¿Entonces por qué cuando tenéis un problema en vuestra cubierta no llamáis a un profesional para que realice un análisis técnico?

Pero vayamos más allá.

Cuando determináis comprar el coche, obviamente valoráis la marca, la calidad y supongo que cualquier tipo de garantía que os den, ¿no? Yo me pregunto, ¿aceptarías la garantía que os pudiera dar el vendedor firmado en un papel con su nombre y apellidos?, ¿pensáis que eso es de  empresas serias? Entonces por qué aceptáis la garantía que un instalador os dé sobre la aplicación de un producto, supuestamente milagroso, sin hacer ningún tipo de referencia, ni a una sola normativa o sistema constructivo, sin que tan siquiera sea un ingeniero o  arquitecto.

Yo puedo entender que después de elegir la solución más barata (además con bastante diferencia), cuando al poco tiempo descubres que os han engañado y que de esa garantía si te he visto no me acuerdo, lo más fácil es echar las culpas al país en el que vivimos, España es así, es un país de pillos, latinos, qué poca vergüenza tiene la gente del mundo de la construcción, etc, etc.

Dejadme que os diga, que aunque en este país tengamos muchas otras cosas que solucionar o mejorar (eso es una evidencia), tenemos una legislación bien clara que obliga a arquitectos e ingenieros colegiados a asumir una responsabilidad decenal sobre los trabajos que hayan sido realizados bajo los criterios establecidos en un proyecto que haya sido visado en el colegio oficial respectivo. Esta es la única garantía legal que hay en el mundo de la construcción, y la excusa de que me cuesta mucho dinero, no me vale, porque una empresa profesional debería tener un ingeniero y/o arquitecto colegiado que pueda recoger los trabajos a realizar en una pequeña memoria de un proyecto que indique cómo se han de hacer las cosas en base a la legislación existente.

Dejadme que os diga que en España la normativa existente (de obligado cumplimiento para TODOS), hace clarísima referencia a las condiciones de aplicación de los diferentes productos para la impermeabilización de cubiertas.

Dejadme que os diga que, no es que lo barato salga caro, es que las cosas mal hechas siempre cuestan más que las bien hechas, generalmente porque habrá que hacerlas dos veces. Y que dar una pintura cada dos años sobre una terraza nunca puede ser más barato que hacer las cosas bien.

Dejadme que os diga que no estáis obligados a conocer la legislación vigente (hasta ahí podíamos llegar) pero es que para eso estamos nosotros, los profesionales, y que cuando habléis con alguien que no haga mención ni referencia a ni una sola legislación ni norma, por favor, desconfiad, porque os puedo asegurar que el agua no tiene ni color, ni olor, ni sabor, pero es que no va a respetar la supuesta experiencia del artista de turno, ni va ir por donde nosotros digamos, ya que es de lo más pertinaz que os podéis echar a la cara.

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